Música clásica y Yoga

En SAVARI estábamos convencidos de que una buena sesión de Yoga debía ser silenciosa o en todo caso, acompañada de una música étnica estilo Shankar Ravi, pero las iniciativas desde el otro lado del Atlántico nos demuestran otra vez más, que el mundo del Yoga está muy vivo y en constante transformación.

imageFotos: http://en.wikipedia.org

Como muestra de ello, una emisora de música clásica de Nueva York celebra el Año Bach creando listas de reproducción para estudios de Yoga.

Hoy en día, en las escuelas de yoga, uno está obligado a escuchar todo tipo de música: mantras de la India, Rock, Pop, Hip Hop, flautas de América del Sur, campanas de viento, didgeridoo, e incluso Dub. Pero no todos los días escuchamos buena música clásica mientras practicamos la Cobra.

WQXR, una estación de radio clásica en Nueva York, está tratando de cambiar esta tendencia. Una parte de sus 10 días de Festival Bach 360°, un festival que celebra el aniversario de nacimiento de Bach, está destinada a atraer nuevos fans hacia la música clásica mediante dos innovadoras listas de reproducción seleccionadas exclusivamente para profesores de yoga. El objetivo del proyecto es darse a conocer en los estudios de yoga que participan en esta iniciativa. ¿El nombre del programa? “Yoga Bach: practicar y fluir con el maestro barroco.”

Graham Parker, director general de la estación de radio WQXR pensó que la atmosfera contemplativa de las obras maestras de Bach serían un fondo musical perfecto para la práctica del yoga. Además, las listas de reproducción fueron editadas por un redactor de la estación de radio que es también, profesor de yoga.

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Si estás buscando comprar pantalones de Yoga, elaborados con el mejor algodón y con modelos disponibles en varias tallas, estás de suerte pues en SAVARI tenemos una amplia colección. Disponemos de ropa de Yoga, ropa hippie, pantalones cagados, pantalones bombachos y pantalones Thai. Visítanos y renueva tu armario sin que se resienta tu bolsillo.

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Tendencias de la ropa alternativa: los orígenes de los pantalones campana

Aunque la mayoría de nosotros asociamos los orígenes de los Pantalones Campana a la moda Hippie, sus inicios se remontan a los marinos de principios del siglo XIX.

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Imágenes: www.wikipedia.en

Hacia 1812, cuando aún no existía en la marina de los Estados Unidos un uniforme oficial, algunos marineros adoptaron un nuevo estilo de pantalones anchos terminados en forma en campana. En 1850 fueron adoptados también por la Armada Británica como uniforme naval. Tal vez este éxito inicial fue debido a que estos pantalones se pueden enrollar fácilmente por la pierna e ir descalzo, pero realmente no existe una razón específica (o al menos que conozcamos) que nos explique la buena acogida de los pantalones acampanados en la ropa naval.

No fue hasta las décadas de los años 1960 y 1970 cuando los pantalones de campana se popularizaron entre los hombres y mujeres de Europa y América del Norte. Las mujeres los combinaban generalmente con tacón cubano, zuecos o botas.

En 1967 los pantalones campana entraron en las pasarelas de alta costura influenciados por la ropa alternativa que sacudió el sistema y la moda: La cultura Hippie. Los pantalones acampanados se mencionan también en la nueva música como por ejemplo el grupo de blues-rock Derek and the Dominos y su sencillo ” Bell Bottom Blues”.

En la década de los 70, los pantalones campana siguieron en lo alto de la cresta de la moda. Famosos presentadores de programas de televisión como Cher ayudaron a popularizar este nuevo estilo de prenda. Poco a poco las aberturas inferiores de la pierna se fueron ensanchando cada vez más, a la vez que se elaboraban en diferentes materiales como el algodón, el denim o el poliéster. Sus diferentes estilos convirtieron este modelo de pantalón en un símbolo extravagante y colorido de los años 70.

Entre los años 1990 y 2016 los pantalones de campana han reentrado con éxito en la ropa alternativa y se mantiene hoy en día a un nivel relativamente popular. De los marinos de la Armada de Estados Unidos del s. XIX hasta las calles de las urbes del siglo XXI, los pantalones campana han evolucionado para quedarse. Su comodidad, su simpático corte y sus múltiples estampados y colores hacen de este modelo un clásico inmortal reconocible a primera vista.

En SAVARI tienda de ropa alternativa online encontrarás pantalones campana y ropa Hippie Boho elaborada con materiales naturales como el rayón o el algodón.  Te ofrecemos los precios más justos y te brindamos las condiciones de envío más ventajosas.

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Como el yoga puede salvar nuestras escuelas

imageArriba: La maestra de Yoga Lael Simmons de la organización Breathe For Change (respirar para el cambio), en una guardería (fuente: http://www.breatheforchange.org).

¿Puede el yoga puede salvar nuestras escuelas? Breathe For Change cree que sí, siempre y cuando demos a los maestros las herramientas necesarias para hacer frente al estrés, a veces abrumador, de educar a los niños… La organización empezó el año pasado a asesorar a profesores para reducir el estrés y el desgaste de los maestros a través de prácticas de bienestar como el yoga y la concentración, y ya estamos viendo resultados alentadores en las escuelas de todo el país (para Estados Unidos).

“El estrés de los maestros es un problema enorme en nuestro país, actualmente” dice Sam Levine, director de Breathe For Change y ex profesor en el área de Washington DC. “Setenta y tres por ciento de los maestros dicen sufrir niveles extremos de estrés físico, mental y emocional, sin embargo, nuestro actual sistema educativo no está dando prioridad a su bienestar. Como resultado de estas condiciones, los maestros están dejando la profesión en masa. Algunos estudios estiman de que el 50 por ciento de ellos, deja el trabajo en los primeros cinco años. Muchos de los que se quedan en la profesión tienden a estar quemados, con el impacto negativo que representa esto en el aprendizaje del estudiante. Si queremos mejorar de manera sostenible nuestro sistema de educación, tenemos que centrarnos primero de todo en la salud y el bienestar de nuestros maestros”.

La fundadora de Breathe For Change, Ilana Nankin, era maestra de una escuela de primaria en una zona de bajos recursos en San Francisco, con doble inmersión en castellano e inglés, cuando se encontró con el yoga que la ayudó a lidiar con el estrés diario al que se que enfrentó como nueva maestra. Ilana comenzó a implementar prácticas mente-cuerpo en su clase, creando un rincón de paz y conduciendo al grupo de niños hacia ejercicios de respiración durante los intervalos entre actividades. Los estudiantes se comprometieron enseguida y lograron ser más capaces de concentrar sus mentes y regular sus emociones. “Mis alumnos no paraban de preguntar: ¿Cuándo hacemos yoga?” Recuerda Nankin. “Y tan pronto como practicábamos nuestro movimiento consciente, mis alumnos se calmaban y se centraban como nunca antes lo habían hecho”.

Inspirada por estos resultados, Ilana Nankin regresó a la Universidad de Wisconsin para terminar su doctorado. Mientras se centraba en investigar para su tesis doctoral, se focalizó en la cuestión del estrés y los maestros quemados – y su influencia negativa en la enseñanza y el aprendizaje. “Creo que mi hijo de 4 años de edad, Patrick, lo dijo mejor,” dice Nankin. “Una vez me dijo, ‘En una comunidad, primero hay que amarse a sí mismo. Porque si no te amas a ti mismo, no se puede amar a nadie más”. A través de Breathe For Change, Nankin se centra en la misión de su vida para asegurar que los maestros de todo el mundo cuenten con el apoyo en el cuidado de sí mismos, de modo que puedan ofrecer la mejor educación posible para sus estudiantes.

En España estamos un poco lejos aún de que el Yoga se introduzca en la escuela como otra actividad más. Pero no perdemos la esperanza. Cada día somos más los padres y maestros que abogamos por cambiar el rígido currículum escolar y enfocarlo hacia otros intereses humanos y artísticos como el arte, la música, el contacto con los animales y la naturaleza y el Yoga.

En SAVARI tienda Online de ropa de yoga estamos muy contentos de formar parte en la difusión del Yoga, la armonía y la salud en nuestro país. SAVARI no damos clases de Yoga pero si estás buscando pantalones de yoga o unos pantalones cagados con precios justos y elaborados con el mejor algodón, visítanos.

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La Moda Hippie en 1960

La moda hippie en la mujer de los años 60.
En pleno auge del movimiento Hippie por allá en la década de 1960 la ropa fue utilizada como un medio de expresión personal, no como una forma de seguir las últimas tendencias de la moda. Al igual que sucedió en décadas anteriores con las primeras feministas que empezaron a ponerse el simbólico y masculino pantalón, la moda hippie empezó también con un marcado acento inconformista y rompedor respecto a los cánones establecidos de la época.

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Una joven noretamericana sentada en la Plaza de España en Roma, 1967.

El crecimiento de la Moda Hippie en los años 1960
El movimiento Hippie (derivado de la palabra “Hipster” o inconformista) fue la continuación natural del movimiento Beat de la década de 1950, que abogaba por una vida libre en la carretera a la vez que renegaba del Sueño Americano (reflejado perfectamente en la película Easy Rider de Dennis Hopper ). Los nuevos jóvenes Hippies, interesados en un modo de vida alternativo se rebelaron contra una sociedad cada vez más dirigida, más conformista, más bélica y más represiva, y se centraron en un concepto puro de libertad y de nostalgia de vida equilibrada con la naturaleza. Su ropa era suelta, holgada y hecha de fibras naturales como el algodón, el lino y el cáñamo. Esos primeros hombres y mujeres que sin darse cuenta estaban escribiendo las primeras páginas de la Moda Hippie, se dejaron crecer el pelo y transformaron los cuellos altos y los pantalones negros usados por los beatniks. Estos primeros Hippies personalizaban sus propias blusas campesinas y sandalias a la vez que adoptaron los pantalones vaqueros. Amaban y valoraban cualquier cosa hecha a mano, ya fuera cosido, de punto o tejido, como el macramé, que era muy apreciado. Poco a poco, estos cambios se extendieron también hacia el teñido, los jóvenes teñían su propia ropa y el estilo estampado tie-dye se hizo popular.

Las apariencias básicas de la moda en la década de 1960
Aunque la mentalidad era “todo vale”, hay ciertos estilos que caracterizan a las moda hippie de los años 60.

Armario Esencial Hippie
Sin duda uno de los primeros iconos fueron los pantalones vaqueros de campana, de preferencia con franjas en el tobillo y parches con motivos floreados. También las blusas campesinas y las camisetas… todo combinaba con los pantalones vaqueros. Los accesorios Hippies eran todos hechos a mano, y muchos incluían símbolos de la paz como respuesta a las operaciones bélicas de EEUU en Vietnam.

Las faldas hippies y los tops
Faldas y vestidos
En los años 60 la moda femenina en faldas y vestidos eran lo contrario de lo que aparecía en las pasarelas. Desde la década de 1920 no hubo un cambio tan radical en la moda. Las faldas que sacudieron las mentes conservadoras en los felices años 20 dieron también apoplejía e indignación a una multitud de personas en la década de 1960. Sin lugar a dudas, prendas como las mini falda rompieron moldes y fueron adoptadas rápidamente por miles de chicas que empezaron a lucir sus buenas piernas a diestra y siniestra. La mini falda se combinaba con botas de caña alta en invierno, o con sandalias en los días calurosos de verano.

Los vestidos eran o bien cortos y arrapados al cuerpo o bien holgados y campesinos, como los típicos vestidos largos de abuelita. El vestido campesino reflejaba una nueva doncella del Renacimiento y el estilo fue a menudo enriquecido con cintas en el pelo y en el propio vestido. Y por supuesto, como no podía ser de otra manera, también había flores.

Patrones populares.
Los estampados más populares de la moda hippie eran el floral y el Tie Dye, pero hubo otros motivos que también se hicieron un hueco una y otra vez en la moda hippie. Por lo general había bastante de color y la ropa podía incluir:
Diseños psicodélicos
Estampados de arte abstracto
Tejidos de Cachemira
Estampados a rayas (incluso en los pantalones de campana)
Estampados floreados (Flower Power).

La ropa de mujer en los años 60.
Se ha hablado mucho de lo que ahora es un cliché, o incluso un motivo de sorna, pero las flores eran muy emblemáticas del movimiento hippie. Nada mejor representa la paz y el amor como una flor, y aunque aún no se podían comprar online, estaban por todas partes. Los estampados de flores fueron muy populares en los tops, los vestidos y las faldas. Asimismo un sinfín de parches floreados aparecieron en los pantalones. También las flores reales decoraban el pelo o se llevaban pintadas en la cara. Los seguidores de la moda hippie argumentaron que a pesar de la fealdad en el mundo, era importante mostrar toda la belleza natural que fuera posible.

Accesorios hippies
La sencillez fue la clave de la moda hippie de 1960. La joyería que lucían las mujeres eran en su mayoría accesorios hechos a mano o proveniente de diseños nativos americanos o étnicos influenciados por la naturaleza. Las bolas de distintos tamaños fueron muy populares, al igual que cualquier collar que mostrara un signo de la paz. La música fue una parte muy importante de la escena hippie, y la bisutería musical era el no va más. Prueba de ello era el hecho de que a muchas mujeres llevaban collares con campanas como colgantes, y muchas llevaban pulseras de tobillo con cascabeles. Los tobillos eran ahora importantes pues muchos hippies especialmente los que vivían en la costa oeste, preferían ir descalzos.

La influencia de la moda Hippie
Si bien no era la primera vez en la historia de la moda en que un movimiento juvenil afectó a la industria de la confección, sí tuvo un impacto muy fuerte y trascendental. Los diseñadores volvieron a inspirarse en la calle y en el estilo de los jóvenes, y nunca más la industria de la moda volvería a atraer a la mayoría de las mujeres norteamericanas como antes de la irrupción en la calle de la moda hippie. Continúa la tendencia hoy día y las mujeres que encontraron su propio estilo e individualidad en la década de 1960 nunca han lo dejaron ir y pasó gran parte de ella a sus hijas y nietas. Toda la moda que refleja hoy la calle (así como la música y el arte) existe en gran parte gracias a la moda Hippie y sus encantos: los pantalones de campana, las minifaldas, la moda étnica…

Donde encontrar moda hippie Online.
Si quieres comprar online moda hippie, en SAVARI encontrarás una amplia colección de pantalones hippies, pantalones de Yoga, pantalones cagados y pantalones Baggy.

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La remarcable historia de los Pantalones Harem

El origen de los Pantalones Harem se remonta a hace casi 2.000 años.

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Crédito de la imagen: glamourdaze.com

Los Pantalones Harem se cree que nacieron a partir de la túnica-vestido oriental, llamado Dhoti, que los hombres tradicionales llevan aún como prenda de vestir en amplias regiones de Ásia.

El tradicional Dhoti, del que nacieron los Pantalones Harem:
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Crédito de la imagen: inficentre.blogspot.co.uk

Según la Wikipedia, “El dhoti también conocido como Pancha, Mardani o Veshti es una prenda de vestir tradicional de los hombres en zonas de la India, Pakistán, Bangladesh y Nepal. Es una pieza rectangular de tela sin coser, de aproximadamente 4,5 metros de largo, que se lleva envuelta alrededor de la cintura y que con el largo tiro de abajo atado en la cintura, se asemeja a una falda larga”.
(en.wikipedia.org/wiki/Dhoti).

Con el paso de los años y de los siglos esta prenda fue modificándose a través de cambios de diseño y con el tiempo abrió las puertas a las primeras versiones de los pantalones en forma de tulipán que se pueden ver hoy en día. Sin embargo, el diseño, no fue el único cambio. Aunque en un principio este tipo de pantalones fueron hechos específicamente para los hombres, finalmente empezarían a ser usados también por las mujeres.

Los Pantalones Tulipán fueron usados también por las mujeres de las diferentes tribus de Oriente Medio para representar la modestia y la inocencia. El particular diseño de los pantalones (que son holgados alrededor de las caderas y las piernas),  disminuyen cualquier rastro de forma de cuerpo femenino.

Salvars y Shalwar son algunos de los nombres de uso común para este tipo de pantalones durante este período de tiempo. La palabra “Salvar” en persa significa “pantalones”.

No fue hasta mediados del siglo XIX en que los primeros Pantalones Harem se hicieron un hueco en la cultura occidental gracias a una activista de los derechos de la mujer llamada Amelia Bloomer. Amelia utilizó los Pantalones Harem como uniforme para las mujeres sufragistas que querían luchar por sus derechos. Los Pantalones Harem representaron para aquellas mujeres la libertad y la liberación de sus voluminosas faldas, a la vez que se apropiaron de un símbolo masculino indiscutible: los pantalones.

Y aquí tenemos a Amelia Bloomer con unos Pantalones Harem de la época:
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Crédito de la imagen: kickshawproductions.com

Los pantalones Harem se usaron como uniforme para estas mujeres perseverantes y luchadoras y los utilizaron con la intención de romper los límites de la división de género. Las mujeres llevaban los pantalones con este propósito de lucha, no como un estilo de moda. Sin embargo, una vez las mujeres obtuvieron el derecho al voto, el uso de los pantalones decayó hasta tiempos mejores.

En el año 1909 un diseñador de moda francés llamado Paul Poiret creó una colección de ropa que incluía influencias orientales y persas combinadas con el estilo de moda de la cultura americana y occidental. Esta colección contaría con prendas como Caftanes y una nueva ola de diseños de pantalones Harem.

Estos nuevos diseños eran más femeninos, elaborados con suaves telas de seda y satén. Se introdujeron también detalles bordados y abalorios para dar un estilo más oriental y étnico. Paul Poiret mostró que para dar un toque más femenino a estos pantalones era conveniente acompañarlos de túnicas y abrigos.

Las mujeres comenzaron a usar nuevamente pantalones para salir de la tradicional ropa femenina y añadir así un toque de provocación. Los pantalones, tradicionalmente usados en la cultura occidental por hombres, se convirtieron, a manos de las mujeres, en una rotura de las clásicas normas de género en el vestir de principios del siglo XX. Con el uso de estos pantalones, las mujeres se vestían intencionadamente como los hombres, y por lo tanto se asociaban con el poder masculino y el privilegio.

Pantalón Harem de Paul Poiret
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Crédito de la imagen: glamourdaze.com

Al igual que sucedió anteriormente, esta nueva tendencia continuó durante un tiempo pero, una vez más comenzó a perder popularidad en el mundo occidental coincidiendo con el resurgimiento de las dictaduras europeas y la segunda guerra mundial. Sin embargo su próxima reaparición vería su popularidad disparada a niveles mucho más altos.

Los Pantalones Harem aparecieron de nuevo en la década de 1960 y en la década de los 70, pero es sobre todo en los años 80 cuando se popularizó su uso.

Su éxito fue catapultado por el video musical de hip hop “You can’t touch this!”. El video contó con el rapero “MC Hammer”  bailando con lo que finalmente fueron llamados, “pantalones cagados” o “pantalones Afganos”; un diseño bastante fiel a los originales pantalones Harem.

Y justo cuando parecía que la popularidad de los Pantalones Harem decaía una vez más, Ralph Lauren lanzó en 2009 su colección de primavera, con lo que florecieron nuevas posibilidades de diseño para este tipo de pantalones. Al igual que las conocidas feministas del siglo XIX habían hecho anteriormente con los pantalones tulipán, los famosos de hoy en día vuelven a ser clave en la promoción de las muchas variaciones de los Pantalones Harem.

Un buen ejemplo de ello son los Pantalones Harem en color rojo brillante que suele llevar Justin Bieber. La joven sensación del pop de este inicio de siglo salió al escenario vistiendo un par de Pantalones Harem. Éstos se han convertido en una parte de la imagen del cantante, al igual que sucedió con MC Hammer con anterioridad. Si le preguntas a alguien lo que sabe acerca de Justin Bieber seguramente te dirá las mismas respuestas: el pelo, la actitud, la incapacidad para cantar y claro también sus pantalones Harem.

Hoy en día se pueden ver Pantalones Harem en cualquier sitio: desde la televisión hasta en la clase de Yoga. Han perdido su estigma político, se han vuelto unisex y son disfrutados por mucha gente no sólo por su originalidad sino también por su comodidad.

Los Pantalones Harem son holgados y ofrecen una amplia libertad de movimientos, lo que les da ventaja sobre otra ropa más convencional como son los pantalones vaqueros o las faldas. Son ideales para usar dentro y fuera de casa o para simplemente relajarse en el sofá o en la playa con tu bebida favorita. Ideales también para la danza del vientre, como pantalones de Yoga o comparsas.

¿Estás interesado en conseguir unos Pantalones Harem? En SAVARI tienda Online tenemos una amplia variedad de estilos de Pantalones Harem y moda étnica: en colores lisos o con estampados y elaborados en telas de algodón o de rayón.

Cómo el yoga ayuda a las mujeres refugiadas. Clases gratuitas de Yoga para mujeres que han sufrido tortura y abuso sexual.

Cómo el yoga ayuda a las mujeres refugiadas. Clases gratuitas de Yoga para mujeres que han sufrido tortura y abuso sexual.
Cada martes por la mañana, mujeres refugiadas como Eden vienen a practicar yoga. Las sesiones son dirigidas por Ourmala, una organización inglesa de voluntarios que ofrece cada semana un espacio seguro para respirar, rehabilitar y reinsertar a alrededor de 60 mujeres refugiadas en el Reino Unido.

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Esta mañana, Edén, una refugiada de Eritrea, se ha unido junto a otras ocho mujeres de África oriental y central y Afganistán en un modesto estudio de Londres. Muchas de estas mujeres han sufrido la tortura, el tráfico de seres humanos y la violencia sexual, dejándolas con traumas y pesadillas.

Comienzan por estirarse sobre las colchonetas con los pantalones de yoga… cerrando sus ojos en una habitación con poca luz. Ourmala se apoya en voluntarios como Martha Winfield, una profesora de yoga especializada que dirige la clase y estimula suavemente a las mujeres para hacer lentamente las diferentes posiciones de yoga, y sincronizar su respiración con sus movimientos.

Emily Brett, la fundadora de Ourmala, se pasea alrededor de la habitación y ayuda a las mujeres a adoptar las poses, susurrándoles suavemente. El descanso y la meditación están integrados en la clase, que termina con el canto de OM, un mantra que vibra alrededor de la estancia. Durante unos minutos, el silencio se esparce sobre sus cuerpos, y salen de la habitación con un coro de agradecimientos, más tranquilas y más relajadas que cuando entraron.

“Yo solía tener problemas para dormir y usaba muchos antidepresivos. El yoga me ha ayudado a dormir y relajar mi mente, dice Eden, que fue remitida a las clases de Yoga para refugiadas desde una entidad a favor de la prohibición de la tortura, hace dos años.

Cada semana se realizan cuatro clases de Yoga en diversos lugares de Londres; los lunes Ourmala realiza clases conjuntas de madres y bebés. No es raro que los niños que acompañan a sus madres hayan nacido como resultado de una violación. Estas mujeres sobreviven con fragmentos de pesadillas, no debidas a sus bebés que lloran, sino a sus traumas.
“Experiencias como las que han sufrido estas mujeres dejan profundas marcas – el horror no se detiene cuando llegan al Reino Unido; tenemos una crisis de refugiados aquí mismo”, dice Brett, que se ofreció como voluntario para casos de refugiados con la Cruz Roja Británica.

Los gastos de transporte urbano están cubiertos por la entidad de caridad y después de las clases de yoga se ofrece un almuerzo caliente, clases de inglés, asesoramiento y servicios de apoyo. Algunas mujeres viajan hasta tres horas para hacer las clases y para muchas, es la primera comida caliente de la semana y una rara ocasión para la interacción amistosa, dice Brett.

“Los traumas han dejado a estas mujeres disociadas de sus cuerpos y con el tiempo el yoga comienza a hacer del cuerpo un lugar seguro y habitable de nuevo. Todo el servicio integral que ofrecemos ayuda a restaurar la confianza y la autoestima, reduce la ansiedad y la depresión y da energías y esperanzas a las mujeres”, explica.

El yoga enseña a las mujeres a controlar su respiración, que calma a la vez su sistema nervioso y su mente – una habilidad valiosa del yoga que las ayuda con los reveses en su día a día. “No se trata de crear dependencia; Ellas tienen el poder para reconstruir sus vidas e integrarse. Al principio las mujeres pueden ser hostiles y desconfiadas. Puede tomar semanas o incluso meses, pero finalmente levantan la cabeza, te miran a los ojos al sentirse seguras y pueden comenzar a ser ellas mismas de nuevo.”

Los instructores de yoga de este centro reciben entrenamiento de Heather Mason, fundadora de The Minded Institute, que aboga por la terapia mente-cuerpo para el tratamiento de problemas de salud mental.
La yoga debe estar en el NHS (Servicio Nacional de Salud Británico), ya que es rentable y ayuda en el tratamiento a largo plazo de muchas enfermedades crónicas.

“Las refugiadas que han sufrido un fuerte traumatismo luchan contra el insomnio y con frecuencia tienen mucha vergüenza de sus cuerpos, en particular las mujeres que han sido violadas o torturadas”, explica Heather Mason. “El Yoga les facilita de nuevo contactar con sus cuerpos y las conecta de nuevo en la tierra.”
Mason está haciendo campaña para conseguir que el yoga esté presente plenamente en el Servicio Nacional de Salud Británico. Ha sido profesora de yoga para los refugiados traumatizados en el Hospital Maudsley, y cita un informe publicado por el grupo parlamentario del partido laborista en que estima que ofrecer Yoga en la asistencia sanitaria ahorraría 15 £ por cada libra gastada.

“El yoga debe estar presente en el Servicio Nacional de Salud Británico (NHS), ya que ofrece valor preventivo para varias enfermedades crónicas, es rentable y ayuda en el tratamiento de muchas enfermedades crónicas a largo plazo. No ha ocurrido todavía, ya que es un proceso lento que requiere mucha infraestructura y también el NHS tiene que acabar de entender y convencerse de la seguridad y la eficacia del yoga”, dice Heater.

La organización caritativa Ourmala se inspiró en el voluntariado de Odanadi India, una organización benéfica que usa el Yoga Ashtanga para ayudar a los niños víctimas de la trata de seres humanos, e investiga en Ruanda el Proyecto Aire, que utiliza el yoga para ayudar a las sobrevivientes de violaciones genocidas, muchas de los cuales son seropositivas, para disipar algunos de sus traumas y problemas de salud mental. “Las mujeres a las que ayudamos están abrumadas por un traumatismo en la misma forma en que una presa está traumatizada por el ataque de un depredador. Cuando usted ha experimentado algo así como lo han hecho ellas, se convertirá en un persona alejada de su cuerpo y alineada,” dice Deirdre Summerbell, fundador del Proyecto Aire. Al cabo de dos o tres sesiones de yoga con un grupo particular de mujeres que habían sido resistentes a los tratamientos farmacológicos o reticentes a hablar, comenzaron a dormir toda la noche por primera vez en catorce años, desde que el genocidio de Ruanda empezó…

¿Qué puede enseñar la meditación?
Ourmala recibe referencias de una serie de organizaciones benéficas como la Fundación Helen Bamber y la Cruz Roja Británica, y trabaja con más de 20 organizaciones de salud. Se espera poder ofrecer hasta 20 clases a la semana a finales de 2017 y luego desplegar sus servicios a nivel regional. Está dirigiendo también un plan piloto junto con la Cruz Roja y jóvenes refugiados y solicitantes de asilo. Este trabajo se basa en gran medida en donaciones particulares y patrocinios recaudados a través de una red de recaudación de fondos que anima a la comunidad de yoga a recaudar dinero para Ourmala.

El soporte gubernamental para los refugiados se ha cortado y los servicios se han reducido en los cinco años transcurridos desde que Ourmala se puso en marcha. Las mujeres y los niños son los más afectados por estas políticas presupuestarias. Además, la ayuda de Ourmala es aún más escaso allá de Londres. En Glasgow, Rokhsaneh Khodayar Madeira ha estado sosteniendo el Círculo de la Mujer, una iniciativa dirigida a mujeres sobrevivientes de violaciones de los derechos humanos que ofrece clases de yoga, clases de inglés y servicio de cuidado de niños. Sin embargo, el mantenimiento de la oferta ha sido un reto. “Tuvimos la suerte de conseguir este espacio de forma gratuita, pero la mayoría de los lugares querían cobrar £ 15 por una hora y era difícil encontrar financiación”, dice esta profesora de yoga.

Sin embargo, como dice Khodayar Madeira, las mujeres duermen mejor, empiezan a disfrutar de amistades y comienzan a integrarse más felices en la vida de Glasgow. “Me di cuenta de que estaban más relajadas en cada clase y eran más felices. A veces he utilizado ciertos movimientos para conseguir que nazca la risa, esto siempre ha ayudado a aligerar la clase y se puede ver y sentir que la tensión desaparece”.

La financiación gubernamental para las clases de inglés para hablantes de otras lenguas se ha reducido en casi un 40% durante los últimos cinco años. Esto deja a los refugiados en una situación insostenible – pobres y sin conocimientos de inglés les impide funcionar en la sociedad por lo que les resulta imposible disfrutar del derecho al trabajo y les impide ser capaz de pagar por sí mismos lecciones.

Jacqueline, una mujer de negocios que huyó de su nativa República Democrática del Congo hace 14 años, es ahora voluntaria para Ourmala y nos comenta que usa lo que ha aprendido en el yoga para calmarse y ampliar sus horizontes. “Me gustaría que el gobierno se diera cuenta de que estamos dispuestas a trabajar duro y deseamos integrarnos en la sociedad; muchos de nosotros no tenemos familia aquí y Ourmala es un pequeño corazón que late por nosotros”.

*Algunos nombres han sido cambiados

Puedes ver el artículo original aquí:
https://www.theguardian.com/society/2016/jul/19/yoga-refugee-women-safe-space